La carta que llegó en enero
La carta entró por el buzón un martes de enero, con matasellos de Alicante y una letra temblorosa. Era de una clienta de Villafranqueza que había encargado en 2017 una placa de metacrilato para el portal de su edificio y quería otra igual para el trastero. Poco asunto para una empresa con cuatro personas en nómina, pero Marta Díaz la leyó dos veces y la guardó en el cajón de los presupuestos vivos.
Ese mismo cajón llevaba meses abierto sin que nadie lo cerrara. En junio de 2024, la familia había hablado de traspasar la máquina de corte por láser y quedarse solo con el vinilo, una salida que habría dejado fuera a Juan Sánchez, en recepción desde 2016. La conversación se repitió en Navidad, en la cena, sin acuerdo.
Un encargo de treinta y dos letras
El encargo que cambió el tono llegó el 12 de marzo. La asociación de vecinos del barrio de San Gabriel necesitaba rotular la fachada de su local con el nombre completo de la entidad, treinta y dos letras en total, y quería tenerlo listo para la asamblea del 18 de abril. Francisco Domínguez calculó el material en dos tardes y dio un precio de 1.840 euros, IVA aparte.
No era una cifra enorme. Era, sin embargo, la primera vez en año y medio que alguien pedía algo que exigía taller, y no solo mostrador. Carmen Jiménez colocó la cita para el 20 de marzo a las 10:15 y anotó en la agenda que la medición se haría en dos visitas.
Lo que se movió en abril
La asamblea se celebró el 18 de abril y el rótulo estaba puesto desde el día 15. La asociación pagó en dos transferencias y pidió presupuesto para unas placas de portal en la calle Foguerer José Romeu Zarandieta. Lo que cambia para el barrio es pequeño y concreto: una fachada legible, un local que se identifica desde la parada del autobús de la línea 22.
Lo que cambió dentro del taller fue más difícil de fechar. Marta Díaz dejó de hablar de traspaso y empezó a hablar de plantilla. En mayo se compró una remesa de vinilo de exteriores y en junio se ajustaron los horarios de tarde.
Cuatro personas y un local
Ardoisekernel trabaja de lunes a viernes de 9:30 a 14:00 y de 16:00 a 19:00, y los sábados con cita previa. Son cuatro: Carmen Jiménez en citas, Francisco Domínguez en compras, Marta Díaz en administración y Juan Sánchez en recepción. La empresa no ha hecho obra eléctrica ni ha tocado instalaciones; el rótulo de San Gabriel fue vinilo y pintura sobre soporte existente, nada más.
Sánchez lo resume sin adornos: "Yo llevaba el listado de clientes en la cabeza porque no había traspaso posible y nadie miraba más allá de fin de mes". Ahora ese listado está en una hoja de cálculo compartida.
Lo que no se ha resuelto
Quedan cosas abiertas. La nave de la calle Bono Guarner que usaban como almacén sigue medio vacía desde octubre de 2025 y el alquiler pesa. El relevo generacional tampoco está cerrado: nadie ha firmado nada para 2030, y Marta Díaz tiene cincuenta y ocho años. La continuidad de febrero fue un acuerdo de tres años, prorrogable, firmado ante notario en Alicante.
La clienta de Villafranqueza recogió su placa el 7 de mayo y pagó 46 euros. No sabe nada del resto.