Un rótulo de farmacia y una máquina de segunda mano
Carmen Jiménez llevaba desde 2011 trabajando en el mostrador de una copistería de la avenida de Maisonnave, junto al Mercado Central, y por las tardes cortaba vinilo en el garaje de su casa del barrio de San Blas. El primer encargo serio llegó en marzo de 2015: la farmacia de la calle Pintor Lorenzo Casanova necesitaba reponer el rótulo de la fachada, un metacrilato de 1,80 por 0,45 metros que había quedado amarillo con el sol. Carmen lo dibujó, lo llevó a cortar y lo instaló un sábado por la mañana con ayuda de su hermano. Cobró 340 euros por el trabajo completo, unos 90 menos de lo que le había pedido un taller de la calle San Vicente.
Francisco Domínguez se sumó en junio de ese mismo año. Venía de una imprenta de Sax que cerró con treinta y dos trabajadores dentro, y traía consigo la manía de medir dos veces antes de cortar. La sociedad, Ardoisekernel S.L.U., se constituyó el 14 de septiembre de 2015 con un capital de 3.200 euros, casi todo invertido en la cortadora Roland y en un plotter de segunda mano comprado a un taller de Elche que se jubilaba. El primer local fue de 38 metros cuadrados, con una puerta estrecha por la que apenas pasaba un panel de 1,20 metros.
En aquellos meses el taller hacía sobre todo rótulos para comercios del barrio: la panadería de la calle Poeta Zorrilla, una peluquería de la plaza de Florida, el cartel de chapa de un taller de bicicletas en la calle Miguel Servet. Trabajos de 200 a 600 euros, casi siempre pagados a la entrega. De aquella época viene la costumbre de dar presupuesto por escrito en el mismo día, porque en 2015 un cliente de Villafranqueza estuvo esperando una semana un precio y se fue a otra parte.
Lo que el taller no toca, y lo dice por escrito
La lista de trabajos que Ardoisekernel no acepta es tan larga como la de los que sí hace, y está colgada en la pared de recepción desde 2017. No se toca instalación eléctrica, ni cableado, ni cuadros de luz: si un rótulo necesita alimentación, el taller entrega la pieza y el cliente contrata a un electricista autorizado, habitualmente uno de la calle Alonso de Mendoza que trabaja con locales de la zona. Tampoco se interviene en vehículos, ni en furgonetas de reparto ni en turismos, aunque el vinilo sea el mismo material que se usa en una fachada. Juan Sánchez, en recepción, ha tenido que explicarlo más de una vez a clientes que llegaban con un coche y una idea.
Hay tres negativas más que conviene tener claras. La primera: nada que implique circuito de refrigeración, ni cámaras frigoríficas ni expositores de helados, porque el taller no es servicio técnico. La segunda: no se toca la fábrica del edificio, es decir, no se levanta un muro, no se pica una fachada protegida, no se cambia una carpintería. La tercera: no se aplican pesticidas, biocidas ni tratamientos contra la humedad, por mucho que un cliente los pida junto con un rótulo. Si alguien necesita eso, se le indica un profesional del sector y el taller se queda al margen.
Marta Díaz, en administración, lleva desde 2019 el registro de presupuestos rechazados. En 2023 fueron 47, y en 2024 bajaron a 39. La mayoría eran trabajos eléctricos o de vehículos que el cliente creía que entraban dentro de la rotulación. Un comercio de la calle Castaños pidió cambiar el rótulo luminoso y conectar los cables al cuadro; se le hizo la pieza y se le dio el contacto de un electricista, sin más.
Un taller de barrio, con clientes de toda la provincia
La cartera de Ardoisekernel se reparte entre Alicante capital y municipios cercanos: San Vicente del Raspeig, Sant Joan d'Alacant, Mutxamel, El Campello y algún encargo suelto de Novelda. En 2022 se hizo la rotulación completa de una clínica dental en la avenida de Denia, con doce placas de puerta grabadas y vinilo en dos escaparates; el trabajo se entregó en tres semanas y media. Ese mismo año se rotularon cuatro furgonetas de una empresa de reparto de San Vicente, trabajo que hoy ya no se acepta porque implicaba vehículos.
El taller conserva el horario de siempre: de lunes a viernes, 9:30 a 14:00 y 16:00 a 19:00, y sábado solo con cita previa. La dirección sigue siendo la Ronda de las Flores 30, 03112 Alicante, y el teléfono 965 432435. No hay sucursal, ni delegación, ni taller en otro punto de la provincia. Las visitas con cita se atienden en el mostrador de recepción, donde Juan Sánchez enseña muestras de vinilo y de metacrilato.
Carmen Jiménez suele decir que el negocio empezó porque alguien tenía que hacer los rótulos pequeños que los talleres grandes no querían. Ocho años después, la empresa sigue con cuatro personas, la misma máquina de corte comprada en 2016 y una lista de trabajos que no se tocan. El correo [email protected] llega directamente a Marta Díaz, que responde presupuestos en un plazo de dos días laborables. La web ardoisekernel.click recoge los datos del taller y algunos apuntes sobre oficios locales.
En 2015 entraron 61 encargos. En 2024, 412. No hay una cifra de facturación publicada en ninguna parte, y el taller prefiere que siga así. Lo que sí se puede contar es que la cortadora de vinilo lleva dos cambios de cuchilla al año y que la mesa grande sigue siendo la misma de roble que Francisco rescató de la imprenta de Sax.